Lo que va del 2014 – sumado al cierre del 2013 – no parece augurar un año fácil.

El gobierno retomó las riendas políticas que habían estado, desde la operación que sufriera la Sra. Presidente, sin control.

Repasemos. Diciembre comenzó con la “huelga” policial. Los auto acuartelamientos en diferentes provincias descubrieron varias realidades:

1) Ni el gobierno nacional, ni provinciales vieron venir el problema. Basta como ejemplo recordar la foto de De la Sota en Panamá sentado en el “free shop”;
2) El “sindicato policial” fue más fuerte que el político;
3) La sociedad demostró su grado de disolución. Se produjeron saqueos en donde no se robaban elementos de primera necesidad, sino artículos suntuarios (televisores LCD, computadoras, zapatillas de marca, etc.). A nadie parecía importarle el vecino, que de pronto, pasó a ser el “enemigo” ya sea porque tenía un próspero negocio (cosa que nada tiene de malo, sino todo lo contrario) o porque pertenecía a la horda de asaltantes;
4) No sólo eso, en algunos casos hasta se hizo alarde de lo que se robó por las redes sociales y los que eran robados conocían a los ladrones por ser clientes habituales de sus locales o por ser profesores de los mismos (recordar a la maestra que reconoció al alumno abanderado entre los ladrones);
5) Parece que sin custodia, todos somos malos. Como decía el General “somos todos buenos pero si nos vigilan somos mejores”.

Después del tema policial – en donde quedó en claro que el Gobierno no cuenta a los Sindicatos como apoyo de poder – nos quedó a todos cierto resquemor de lo que vaya a suceder en Marzo, cuando todos los gremios comiencen a negociar las paritarias. Algunos ya lo han comenzado a hacer.

¿Habrá aumentos del 40%, que fue lo que se prometió a la Policía?

Eso no haría más que hacer explotar la inflación. Si esto fuera así ¿los privados podrían asumir ese aumento? ¿Se vendrían despidos? Por otro lado, los Sindicatos, ¿aceptaran menos aumento o irán a la huelga? La prueba de fuego es el Sindicato de Docentes, que es el primero en negociar. Es difícil ver un escenario sencillo aquí, cuando una de las partes pide el 61% de aumento y otra no quiere ofrecer más que qué el 22

Pero esto no fue todo. En Diciembre del año pasado vinieron los apagones de luz en el país, cosa que desnudó terriblemente el problema energético. Aquí también fue todo rabia. Ni Edesur ni Edenor estuvieron a la altura de la circunstancia, no sólo por la falta de inversiones sino porque ni siquiera dieron la cara frente a los consumidores. Si uno llamaba por teléfono para reclamar, era atendido por una máquina en la cual uno podía dejar su reclamo con la seguridad de que de nada serviría. El Gobierno también estuvo aquí ausente. Nadie salió a “poner la cara” y estar con la gente. La oposición tampoco lo hizo (estaban todos de vacaciones).

Y en vacaciones también estaba Echegaray, en Rio. Y aquí no me meto en quien pagó el viaje, ni en cuanto se gastó, ni en si fue caro o no, sino en algo mucho más simple: no era el momento. Verlo a Echegaray en Rio es equivalente a haber visto a la Presidente en Disney. No condice lo que se dice con lo que se hace, y eso frente a una sociedad que venía golpeada claramente no es bueno.

Por otro lado, frente al silencio presidencial, apareció el “speaker” Capitanich. Habla todos los días pero a diferencia de “Ella”, Coqui dice, se desdice, lo desautorizan. Duro trabajo el de este hombre que parece un “puching ball”. En pocos días quemó su caudal político.

Y para sumarse a los problemas (que nunca vienen solos) el dólar.

Enero y la devaluación del peso (perdón, el “ajuste cambiario”). Primero se disparó y luego bajó un poco, pero igual sigue arriba de los 11 pesos, con las reservas del Central que se derritieron como un hielo en plena ola de calor y ahora, con esfuerzo intenta de alguna manera recuperarse.

La aparición de la Sra. Presidente calmó en cierto modo las aguas. Por lo menos echó por tierra los rumores sobre su salud e hizo que la población vea quien tiene las riendas del gobierno. En unos días la escucharemos en el Congreso abriendo las sesiones ordinarias. Habrá que ver si su discurso pacifica y busca unión social o por el contrario lleva a la confrontación. Me inclino por lo segundo. Ya sabemos que la Presidente es de ir al frente.

Sebastian Sal: Coordinador del Área Latinoamericana del “International Association of Anti-Corruption Authorities” (IAACA), Socio de “Sal & Morchio” Abogados.